La importancia de una buena alimentación

Buenos días!

Ya os he ido adelantando por redes sociales mi interés por este tema de la alimentación y es que llevo varios años haciendo cambios y probando nuevos hábitos alimenticios con los que estoy muy contenta y los cuales quería compartir con vosotros.

Empezaré diciendo, y de verdad que no os miento, que yo hace 3 años literalmente MAL-COMÍA. ¡Era un desastre! para que os hagáis una idea solía desayunar casi siempre un té con bollería industrial de supermercado (y si tenía chocolate mejor), casi nunca tomaba nada a media mañana, y si tomaba eran bolsas pequeñas de patatas o algo por el estilo, comía un plato y no salía del arroz, la pasta, el pollo a la plancha y algún tipo de verduras como los guisantes de lata, y cenaba muchas veces alguna ensalada o sino sándwiches de salchichas o pavo con queso o una pizza de buitoni.

Tengo la suerte de tener buena genética y aunque nunca he tenido problemas de peso, si es verdad que cuando me miraba al espejo no me solía gustar mi cuerpo. Tenía esos “michelines” y ese “pequeño flotador” que hacían que cierta ropa no me quedará del todo bien, y sobre todo me veía hinchada. Solía mirar para otro lado porque me daba mucha pereza el tema de la cocina y no le daba tanta importancia y me engañaba a mi misma diciendo “realmente no necesito cambiar” “me encanta comer guarrerias y no quiero privarme” ” la vida son dos días hay que disfrutar” …Pero luego cuando iba a las tiendas a comprarme ropa, muchas veces me ponía de mal humor por no poder comprarme algunas prendas que me encantaban porque me sentaban fatal. Y es verdad que esto siempre pasa, porque es dificil que todo te siente bien, pero a mi me sucedía más de lo habitual y no porque no encontrara talla, porque ya os digo que en eso no tenía problema, sino porque no me favorecía sobre todo en ciertas partes como la cintura.

Pero no me quiero centrar tanto en el tema estético, porque para mi no era lo más importante ni el motivo principal del cambio, sino más bien un tema de salud. Nunca he tenido grandes problemas pero si es verdad que mi sistema digestivo se ha resentido bastante con la alimentación que llevaba. Tenía colón irritable, aunque en eso también tenían un papel fundamental mi personalidad nerviosa, así como temas de ardores y cólicos, y aunque no me limitaba porque ya lo tenía asumido, sabía que no quería estar así siempre.

Estuve leyendo algún libro y algunos artículos por Internet y también me dí cuenta de la importancia que tenía el tema de la alimentación en el cuerpo, de la cantidad de enfermedades que se pueden prevenir y de otros muchos beneficios. También pensé la cantidad de químicos y cosas varias que nos venden en los supermercados y que sin pensar nos tomamos con una naturalidad pasmosa, sin darnos cuenta que no dejan de ser cosas artificiales y fuertes para un sistema tan delicado como el cuerpo humano.

Por lo tanto, de un día para otro comencé a organizarme y lo primero que hice fue hacer menús semanales variados. Quiero decir que yo no he estudiado nutrición, ni soy una experta en la materia, ni nunca he ido a un especialista para que me orientara, porque al principio lo único que quería era comenzar a comer normal y a introducir pequeños cambios y hábitos. Si que os sugiero que si lo que necesitáis es un cambio más especial acudáis a un médico o nutricionista para que os ayude en este tema.

Otro cambio fundamental fue el regalo que me hicieron mis amigas por la boda: la thermomix. Odio cocinar y me ha ayudado mucho a introducirme en este tema y ¿me facilita mucho!

Como os decía lo que hice fue ir introduciendo un orden en las comidas. Comencé quitándome la bollería industrial de todo tipo para el día a día. A mi me encanta el chocolate así que de vez en cuando me doy caprichos en pastelerías comprándome una palmera, donut o napolitana… Pero en casa no entra nada de eso.  Siempre me ha costado mucho desayunar fuerte pero sabía que era sano así que empecé a forzarme cada día un poco aunque no tuviera hambre. Ahora tomo una infusión, un yogur natural, una pieza de fruta y una tostada o algunas galletas integrales. Esto hace que no tenga hambre hasta media mañana y empezar el día con mucha más fuerza.

A media mañana introduje un tentempié sano: sándwich de pavo o pieza de fruta.

En las comidas ahora siempre tomamos dos platos más postre.Un primer plato de verdura y/o legumbre, y un segundo a la plancha (pollo, filete, lomo, salmón…) y de postre siempre fruta. El día que tomo pasta o arroz solo tomo eso de plato único.

Para la merienda suelo tomar galletas integrales con una infusión y de cena casi siempre ensalada variada o algo a la plancha y de postre un yogur.

Algo que siempre se hacía en mi casa y que yo sigo haciendo es tomar después de las comidas y cenas dos pastillas de chocolate. En mi caso me encanta el negro y además es más sano ;). El pan tampoco me lo he quitado, si puedo tomo integral o de panadería pero tanto para las comidas y cenas siempre hay porque es otro de mis imprescindibles.

Durante los fines de semana y si salimos por ahí no me privo de nada y si quiero comer alguna “guarrería” la como, porque aunque se que no es buena a veces no me puedo resistir y tampoco creo necesario que me tenga que privar de todo. Luego lo compenso durante la semana.

Para mi lo fundamental es no tener en casa ningún tipo de capricho tipo patatas fritas de bolsa, bollería, galletas de chocolate, pizzas, comida precocinada, etc…

Insisto que no es una dieta ni nada por el estilo y que probablemente si lo viera un especialista o nutricionista me diría que tendría muchas cosas que mejorar y no lo dudo pero yo con esto he conseguido grandes cambios que os enumero a continuación:

  1. Los problemas digestivos que tenía se han reducido al mínimo. Algún día me puede sentar algo mal pero por norma general se me ha regulado muchísimo.
  2. El otro día me recordó Mr H que durante dos años no me había puesto mala ni una vez. Antes estaba mala cada dos por tres si no era un catarro, era la gripe y sino gastroenteritis. Yo no se si ha tenido algo que ver pero justo coincide así que yo si lo atribuyo a estos nuevos hábitos.
  3. Llegué a adelgazar aún comiendo bastante más cantidad que lo que comía antes. De hecho he llegado a tener comentarios bastantes desagradables en mi circulo cercano y me han llegado a preguntar si tenía problemas. Para nada nunca fue mi intención adelgazar porque vuelvo a repetir que no tenía problemas de peso pero surgió sin más y si es verdad que me quité la sensación de hinchazón que tenía.
  4.  Ahora si que me veo al espejo y me gusta mi cuerpo.

Durante el embarazo he seguido haciendo lo mismo y la verdad que me ha ido fenomenal. He intentado controlar los caprichos y no decir “bueno estoy embarazada voy a disfrutar, total voy a engordar igual” porque sinceramente creo que no es bueno ni para mi ni para el bebe. Por supuesto que he tenido mis caprichos, mis helados, mis crepes de nutella cuando he ido a Francia y algún que otra palmera o napolitana, pero por lo general he intentado no sobrepasarme. A unos días de salir de cuentas he engordado 12 kilos y creo que es una buena cifra. 😉

Todo esto lo he acompañado con deporte que ya os he ido contando en otros post anteriores (lo podéis ver aquí y aquí)

Ahora que he comprobado en mis propias carnes los beneficios estoy intentando dar un paso más, y gracias a Internet, redes sociales etc, estoy conociendo especialistas en temas de comida sana que me van introduciendo en todo el tema de comida ecologica y natural que estoy comenzando a introducir en mi día a día y que ya os iré contando en una segunda parte.

Hasta aquí el post de hoy, espero que os haya gustado y que os haya animado para hacer, si es que lo necesitáis, algún cambio ;).

Xoxo

 

 

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